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PLUMIARTICULOS
05/03/2014
Riesgo de CONDUCIR un Vehículo bajo los EFECTOS del ALCOHOL
Cerca de un 33% de los accidentes con víctimas mortales se deben a los efectos del alcohol en la conducción. El alcohol es por tanto, la causa que más incidencia tiene en la accidentalidad, convirtiéndose de esta forma en una de las lacras más graves de las carreteras. Cada fin de semana mueren una media de 20 personas menores de 30 años a lo que hay que añadir otras lesiones, en algunos casos irreversibles, que obligan a una persona a depender de una silla de ruedas para el resto de sus días. Y en todos estos datos el alcohol tiene mucha culpa: en el 37% de los accidentes se detecta un nivel de alcohol superior al permitido. El exceso de consumo de alcohol produce alteraciones físicas y psíquicas que perjudican gravemente a una conducción segura.

La alcoholemia es el grado de alcohol que se tiene en la sangre y se mide en gramos de alcohol por litro de sangre. Una vez consumida cualquier bebida alcohólica, la absorción del alcohol en el estómago y en el duodeno es bastante rápida, fundamentalmente si el estómago está vacío, si la bebida tiene una alta graduación si está gasificada o si se consume caliente. Cuando el alcohol llega a la sangre, impregna todo el organismo incluido el cerebro y el conductor empieza a tener problemas. Son muchos los efectos que producen el alcohol en la conducción y las variables que pueden incidir en el proceso por lo que resulta muy difícil enumerarlas y describirlas todas. A continuación vamos a describir algunas:

REPERCUSIONES EN EL COMPORTAMIENTO:
El conductor suele tener una falsa seguridad en sí mismo, además disminuye el sentido de la responsabilidad y la prudencia.

INCREMENTO DE LAS INFRACCIONES:
Se producen por doble motivo, primero porque el alcohol hace que se capten mucho peor todas las señales y marcas viales y segundo por un menor sentido de responsabilidad y prudencia.

ALTERACIÓN EN EL TIEMPO DE REACCIÓN:
A partir de 0,5-0,8 gramos por mil, la capacidad de reacción ante un obstáculo y disminución de los reflejos se lentifican de forma considerable.

DETERIORO Y ALTERACIONES DE LAS FUNCIONES SENSORIALES:
El alcohol deteriora sobre todo el sentido de la visión y los procesos sensoriales y perceptivos relacionados con ella.

ALTERACIONES EN LA ATENCIÓN:
Los efectos producen que la atención general del conductor quede muy deteriorada, dando lugar a una especial proclividad para los accidentes en las intersecciones, zonas en las que hay mucha concentración de señales, incorporaciones, etc.

TRASTORNOS Y ALTERACIONES PSICOMOTRICES:
El conductor bebido puede aparecer descoordinación motora, disminución notable de la recuperación y del rendimiento muscular de todo el organismo y trastornos del equilibro.

CAMBIOS EN EL NIVEL DE ACTIVACIÓN-ALERTA:
El alcohol actúa como depresor ocasionando fatiga muscular y sensorial, disminución de la alerta y vigilia, cansancio, somnolencia y pequeñas pérdidas de conciencia en los estímulos de la carretera y del vehículo.

DISFUNCIONES EN LA PERCEPCIÓN
El alcohol hace que se confundan y modifiquen bastante todas las percepciones sensoriales provocando problemas de captación, interpretación y reconocimiento correcto de señales u otros vehículos. El Reglamento General de Circulación establece que no se podrá circular con un vehículo cuando la tasa de alcohol en sangre sea superior a 0,5 gramos por litro, o de alcohol en aire espirado superior a 0,25 miligramos por litro. Cuando se trate de vehículos destinados al transporte de mercancías, la tasa de alcohol en sangre no podrá ser superior a 0,3 gramos por litro o de alcohol en aire espirado superior a 0,15 miligramos por litro. Estas limitaciones también afectan a los conductores noveles durante los dos años siguientes a la obtención del permiso o licencia que les habilita para conducir.

PRUEBAS DE ALCOHOLEMIA:
Todos los conductores de vehículos están obligados a someterse a las pruebas de alcoholemia. Igualmente, todos los usuarios de la vía que estén implicados en algún accidente. La prueba se realizará mediante la verificación de aire espirado mediante etilómetros oficialmente autorizados y homologados.
Si en la prueba practicada al conductor alcanzará los límites permitidos de alcohol permitidos de alcohol en sangre o, aún sin alcanzar este límite, el agente observará signos evidentes de encontrarse bajo los efectos de bebidas alcohólicas, se realizará una segunda prueba para una mayor garantía de los resultados. Entre una y otra prueba deben mediar al menos diez minutos. El conductor puede exigir que esos índices sean contrastados mediante un análisis de sangre.
Si el resultado de las pruebas y de los análisis diera resultado positivo, se podrá proceder a la inmediata inmovilización del vehículo en caso de que el conductor se negara a efectuar las pruebas de detección alcohólica. Los gastos de inmovilización, traslado y posible depósito serán por cuenta del conductor.

FUENTE: Revista Norte Empresarial, Año V # 27, Dist. (B) Jhoan José R. S.

COLABORADOR: Karen Caldera - Pasante - Atención y Servicio al Cliente, Las Plumas.
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